Conocí una nena de solo dulces dieciséis,
llevaba entre sus piernas,
labios de insaciable sed.
Ella ahogó mi pena, mi pena hasta el amanecer.
Fiebre callejera gatas ardiendo en alcohol,
conozco sus veredas así como a su corazón,
mañana nada queda, más que solo rocanrol.

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